
Si alguna película alguna vez logró mezclar dos géneros y convertirlo en uno solo fue Alien.
Seguro alguien me dirá que hay películas de terror espacial antes que “Alien, el 8o Pasajero”, pero probablemente la genialidad de Ridley Scott en 1979 fue la que le dio forma y no solo desencadenó varias secuelas (las cuales disfruté todas, la espectacular de Cameron, la reflexiva de Fincher, la visual, aunque disminuida, de Jeunet e incluso sus cruces con Depredador, especialmente la segunda, una obra hiperviolenta y sangrienta que con acción y gore cubre lo que una historia regular no nos da) si no que generó muchísimas películas que siguieron la formula, emparentada con ese terror cósmico cuyas raíces se hunden incluso en aquel Lovecraft atormentado.
Y bueno, este año se viene Prometheus nuevamente de Ridley Scott, una película que se ha convertido en una batalla de rumores, que era una precuela de Alien, que era un nuevo comienzo, que no tenía nada que ver, que si, pero no tanto, que era en el mismo universo y… en fin, un montón de cosas que nos tiene volando a todos los fanáticos del Xenomorfo.
Hasta que nos ha llegado un pequeño resumen de lo que va, les copio y les pego:
La Tierra. Año 2058. Unas excavaciones arqueológicas en África revelan revelan restos extraterrestres que demuestran que los humanos fueron creados genéticamente por una raza alienígena avanzada (los Space Jockeys). Estos ‘dioses extraterrestres’ también modificaron el terreno de la Tierra con el fin de hacerla habitable a sus creaciones humanas. Entre los hallazgos se encuentran también las coordenadas del planeta de nuestros creadores, al Paraíso.
Meses más tarde la Weyland Corp. lanza su nave espacial llamada ‘Prometheus’ con su tripulación a lo más profundo del espacio para hacer un primer contacto. Gracias a que pueden viajar más rápido que la luz, Prometheus llega unos años después al sistema solar Zeta Riticuli. Los seres humanos son recibidos por sus creadores y luego son transportados lejos en el espacio a un mundo aterrador y fascinante.
Los dioses alienígenas están orgullos de sus ‘hijos’, su primera creación con tal nivel de inteligencia.
Como recompensa comparten pedacitos de su asombrosa bio- tecnología con los humanos. Pero para un miembro de la tripulación del Prometheus esto no es suficiente: en un acto de traición les roba el bio-código fuente del terraforming, una tecnología que origina el poder de los dioses alienígenas, que podría hacer iguales a los humanos que a tales divinidades.
Estos creadores pueden ser científicos, pero también son conquistadores despiadados, destructores de mundos que no aceptan a los humanos como iguales. Así que desatan sobre la tripulación humana su bio-arma favorita, una criatura que usan para ‘limpiar’ los mundos antes de colonizarlos.
Pero algo sale mal en el proceso y los humanos consiguen utilizar la bio-arma contra sus creadores, y dar así a luz a una forma de vida más inteligente, más desagradable, grande y devoradora, unos seres que serán la desaparición del Paraiso.
Lo que queda de la tripulación de Prometheus se las arregla para escapar del planeta condenado. En su camino, un dios alienígena superviviente viaja en una nave muy familiar con una misión fundamental: llevar la furia de los dioses hasta la Tierra.
Yo no se ustedes, pero después de leer esto he quedado, como dicen los españoles, flipando en colores y no puedo esperar a verla ya.
Ahora, no le puedo permitir a Scott que dañe esta excelente historia, tiene que salirle bien, necesitamos al Ridley del 8o pasajero, al de Blade Runner, necesitamos que le calle la boca a todos y nos haga pedir una secuela… como en los viejos tiempos.
*Canción recomendada para hoy: Space Cowboy – Jamiroquai
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