Devuélveselo (52)
Un poco de lógica política:
*Canción recomendada para hoy: Policy of Truth – Depeche Mode
Un poco de lógica política:
*Canción recomendada para hoy: Policy of Truth – Depeche Mode
Es curioso como se polariza el país cada vez que recordamos el infame suceso del Palacio de Justicia.
Por un lado están los que consideran que los culpables fue ese M19 que por su amnistía nunca pagó sus culpas y nos han hecho creer que eran una guerrilla “buena”, con ideales, cuando en el fondo también era una manada de criminales terroristas que a sangre y fuego asesinaron a miles de civiles (no solo los del Palacio de Justicia) y que no conservaron ninguna ética de guerra, actuando con crueldad en sus enfrentamientos contra el ejercito, y aliándose incluso con narcotraficantes que bien pagaron un incendio.
Y tienen razón.
Por otro lado están los que dicen que la culpa es de un ejercito que evidentemente tomó la peor de las decisiones, entrar a retomar el sitio sin pensar en los rehenes y después cometer uno de los actos que mancharan por siempre con vergüenza a esta nación: torturar, asesinar y desaparecer a un grupo de personas que independientemente de sus culpas, merecían el trato que se le debe a dar a cualquier ciudadano, bajo sospecha o no.
Y tienen razón.
Por otro están los que acusan al poder ejecutivo, que supuestamente ejerció autoridad sobre la toma, pero que en realidad se tuvo quedar callado y dejó que unos militares criminales “salvaran la patria”, en una muestra de ineptitud que incluso en nuestras constantes vergüenzas como país se muestra como una de las mas reprobables, que trató de esconder transmitiendo un partido de fútbol por televisión y que no se viera que estábamos en la mas oscura de nuestras horas.
Y tienen razón.
Porque al final todos dicen la verdad, al final la ineptitud de uno, los actos criminales de aquellos y la monstruosidad de los otros, crearon un holocausto por el que nadie va a terminar de pagar, que nunca olvidaremos y que será una carga mas que llevaremos generación tras generación.
Y es que la culpa es de todos, especialmente de nosotros mismos, que agachamos la cabeza cada vez que alguien nos recuerda un Palacio donde se debía imponer Justicia.
*Canción recomendada para hoy: … And Justice for all – Metallica
Dicen que Juan Manuel Corzo era un senador callado y que casi no participaba en los debates.
De hecho algunos le conocieron la voz cuando se posesionó como presidente del Senado y supongo que el tipo entró en un dilema: Para ser el sucesor del “full pantallero” Armandito Bennedeti había que destacarse en algo y como el man no tiene la pinta ni el swing ni la lambonería populista de su antecesor, le tocó congraciarse con sus electores, pero no los primarios, si no sus colegas que lo eligieron al mas alto cargo del senado.
Salió con que era bueno eso de la inmunidad parlamentaria, salió con eso de que con 16 millones no le da para tanquear sus carros, salió con que por la dignidad del cargo de senador debía reconocersele lo mismo que se le reconoce a los del ejecutivo, a los magistrados. El cuento es que puede tener razón, ser senador debería ser una dignidad tan pero tan digna (y perdonen la redundancia), que incluso deberían renunciar a todas esas prebendas como muestra de honor con el pueblo que los eligió y que debe subsistir con los miseros $190.000 que nos dicen que nos separan de la pobreza.
El cuento es que tiene razón, pero también es culpa de ellos mismos que con su falta de dignidad han convertido el senado en un antro de ratas y animales de rapiña desde donde mas que legislar se roban los mas básicos derechos del que sobrevive con los $190.000, por tener un par de camionetas que después no pueden tanquear.
Porque es que a Corzo se le olvida una cosa, la Dignidad no se compra, ni se roba, si no que se gana con nuestros actos y sus indignantes palabras en las que amenaza con que se le de la gasolina para no tener que robar al estado (que no somos mas que nosotros mismos) hace precisamente lo contrario.
Ojala que con todos aquellos que votaron por Corzo en el pasado, tengan algo de dignidad y permitan que el honorable senador termine desempleado de la rama legislativa, porque si con ese sueldo no le alcanza, ayudemosle a que se consiga otro.
*Canción recomendada para hoy: Policy of Truth – Depeche Mode
Se murió el gran Jose Name Teran, insigne político barranquillero.
He dicho Barranquillero?, mil perdones, en realidad era sabanero, de Sincelejo si no estoy mal, de esos turcos que se trasladaron a la gran ciudad y que desde 1978 fue ininterrumpidamente senador de la república hasta que decidió retirarse de las tierras frías bogotanas para lanzarse como gobernador, pero que fue derrotado por Verano De La Rosa, en una justicia política que llegó tarde y que tampoco salió tan bien.
Se murió Name y dejo un gran legado, nos convirtió en Distrito y con eso nos llegó mas dinerito para que gente como el pudiera repartir, hacerse millonarios y volverse a elegir una y otra vez, nos dejo el gran legado de la desfachatez de poder seguir manipulando este pueblo pobre e ignorante que votaba por una bolsa de cemento, un abanico Sanyo o 40 barritas.
Se murió el Gamonal y dejo un legado de impunidad, de que si se puede robar y que te velen en el capitolio, porque al final de cuentas es un ejemplo a seguir para todos los que allá van a consolar a su familia.
Me dijeron ayer que no había que alegrarse con la muerte de Name, y tienen razón, no porque moralmente este mal, pues ese es un pequeño pecado que me puedo dar yo y que comparado con la condena de pobreza que generó el senador no es nada.
No hay que alegrarse porque el festín del dinero publico seguirá, nada ha cambiado, porque ahí esta el Gamonalcito, bien entrenado y dispuesto a continuar el reinado, dispuesto a seguir el nefasto legado de su padre.
No, no hay que alegrarse.
*Canción recomendada para hoy: Policy of Truth – Depeche Mode
Lo bueno de vivir en Colombia es que tenemos una ley para cualquier cosa.
Claro, todas nos las pasamos por el forro, pero quedan lo mas de bien escritas y sacamos pecho de nuestro marco jurídico, de nuestra constitución, de nuestra estabilidad… si, la estabilidad de ser un país de leyes, un país de ratas.
Porque es que quienes legislan hacen leyes para poder acomodarse mejor, crean incentivos económicos para ellos mismos y debaten sobre como seguir siendo mas impunes.
Si este país de verdad fuera serio no se inventaría cosas como la famosa Ley Lleras que penaliza lo que ya esta penalizado, habría cátedra sexual en nuestros colegios para ver si en vez de prohibir el aborto adolescente lo previniéramos, o en caso de haberlo ofrecerle a esa mujer que no estaba preparada para tener hijos todas las posibilidades para que no aborte, si no que tenga su hijo con todo el apoyo que la sociedad debería darle.
Si este país de verdad fuera serio habría programas educativos y verdaderas instituciones para rehabilitar drogadictos y no la combatiríamos penalizando el uso de dosis personal, no discriminaríamos por raza, religión o condición sexual, los homosexuales se podrían casar (o como quieran ponerle a ese vinculo legal y emocional entre dos personas) y poder desarrollarse socialmente sin que otros homosexuales reprimidos se los impida.
Si este país fuera de verdad serio no habrían senadores diciendo que hay que darles inmunidad porque les da miedo legislar, cuando en realidad somos nosotros, los ciudadanos, los que vivimos aterrados de que creen leyes de papel que nadie cumple o de acero caliente que solo sirve para jodernos e introducirla por donde a ellos les parezca, no habrían procuradores con un tipo crucificado atrás, que va a los toros y a las galleras a glorificarse en la muerte, y que tiene dos cosas guardadas en el closet: Un disfraz de Klu Klux Klan y uno de minifalda y ombliguera, para cuando de verdad quiere sentirse como es.
Si este país fuera serio en realidad tendríamos mas sentido común y menos leyes.
*Canción recomendada para hoy: Policy of Truth – Depeche Mode
Hace un año uno llegamos a pensar que el ahora famoso Partido Verde Colombiano se había convertido en la verdadera opción independiente en el país.
El grupo de personajes que lo lideraban y especialmente la presencia de Antanas Mockus lo hacían ver así, por lo cual yo me alegré, porque si bien los errores del naciente partido, la indecisión de su líder natural y las posiciones ambiguas que tomó lo hicieron perder la maravillosa posibilidad de acceder a la presidencia del país, también nos mostró que había otra forma de hacer política y mas aun: Gente, mucha gente, dispuesta a apoyar la propuesta.
Esa forma de hacer política usaba como bandera la idea que “no todo vale”, indicándonos que las cosas siempre había que enmarcarlas en la legalidad, que el fin no justifica los medios y que el método si importa. En resumen era decirnos que por muy valido y necesario que sea un fin, no se justifica alcanzarlo por medios ilegales y moralmente errados, porque al final el daño será mas grande que lo que logremos.
Es un razonamiento lógico y que los Colombianos hemos olvidado, en ese proceso se pavimenta la cultura ciudadana, en ese difícil pero necesario proceso es que hacemos que un país tenga ciudadanía para rechazar cualquier amenaza y se reinvente para alcanzar las mas altas metas.
Pero desgraciadamente esa lección no la aprendió el Partido Verde.
Recientemente Enrique Peñalosa, candidato a la alcaldía de Bogotá (el nombrado segundo mas importante puesto del país), decidió aceptar el apoyo del partido de la U en cabeza de su líder natural Alvaro Uribe Velez para ganar. La excusa es que para salvar a Bogotá de las garras del Polo Democrático, que ha dejado una ciudad saqueada y destruida, hay que unirse incluso con aquellos que tanto critican y del que tan discrepan.
Los verdes basan sus justificaciones en el hecho de que en un grupo inteligente se puede disentir, sin embargo no tienen en cuenta que se están uniendo a un partido cuyos integrantes no solo contradicen la ideología de la independencia política, si no que están envueltos en muchos casos de corrupción, incluso con los que implican el manejo reciente de Bogotá donde cogobernaron con el Polo.
Dicen los Verdes que así aseguran la alcaldía de Bogotá y de manera ingenua (o haciéndose los ingenuos) dicen que sin importar el apoyo van a seguir siendo independientes y reconstruirán el país.
Es decir, Todo Vale.
Porque es que Todo Vale para alcanzar la alcaldía, incluso pactar con nuestros opositores sabiendo que ningún apoyo político es gratis, incluso romper las bases del pensamiento político donde apenas se empezaba a cimentar una verdadera opción diferente a las actuales.
Por eso sería lógico que Antanas Mockus, quien se ha opuesto a la unión con la U, dejara el partido. Porque realmente no tiene sentido seguir en el mismo grupo donde fariseos y mentirosos han vendido al mejor postor la idea de que las cosas habían que hacerlas bien, por el camino correcto, que no todo vale, que el fin no justifica los medios y que en el fondo es mejor perder con decencia que ganar con trampa.
Yo he criticado mil veces a Mockus por su ambigüedad y su poca claridad en ciertos asuntos, pero si de verdad algo me convencería de volver a creer en el es que abandone la nueva sucursal de la U: El Partido Verde.
*Canción recomendada para hoy: Policy of Truth – Depeche Mode
Por allá a finales del siglo pasado yo hacía una especialización en Gerencia de Producción.
En la entonces no inundada Universidad de la Sabana solían haber unos excelentes software estadísticos que eran usados por no solo los estudiantes del centro educativo, si no por muchas personas que los necesitaban, entre ellos un gran amigo mio que estudiaba en los Andes.
Un sábado de esos en los que salí de clases me lo encontré y nos pusimos a charlar sobre Barranquilla, el iba a presentar su tesis sobre prospectiva, intentando dilucidar el futuro de la economía Colombiana y especialmente de nuestra ciudad natal.
“Llave, Barranquilla es la ciudad del futuro”, me decía mi amigo, “es estúpido pensar en quedarse trabajando en Bogotá, es en Barranquilla donde llegarán las grandes empresas, es en Barranquilla donde se harán las grande obras de infraestructura y los empresarios invertirán, su ubicación y su espíritu emprendedor hará que todo esto suceda”.
Me mostró estadísticas de crecimiento, me mostró proyecciones a 10 años, me habló de tratados de libre comercio, me calculó costos de producción y transporte. Hablamos durante horas y de alguna manera cuando un par de años después regresé a Barranquilla pensé, en serio, que empezaba el futuro.
Y el futuro como que no llegó.
Porque seguimos con las mismas vías de hace 50 años, porque no hay ninguna obra de infraestructura decente, porque contrario a lo que creemos, grandes empresas se han trasladado a Bogotá, porque aun siguen tratando la ciudad como la finca de unos pocos, dejándonos con la tristeza de las proyecciones y de las ilusiones.
Y ahora nos dicen nuevamente que tranquilos, que Barranquilla es la ciudad del futuro, que todo va a ser como pensábamos, que estamos en el lugar correcto y yo me pregunto: ¿Dejaremos nosotros que el futuro nos pase de largo nuevamente?
Yo creo que el futuro empieza ya y no cuando nos cuenten.
Yo creo que el futuro lo empezamos nosotros y no un estudio.
*Canción recomendada para hoy: No Future – Sex Pistols
“País inviable”, decía alguien recientemente en Twitter, lo cual fue retwitteado por varios y yo me sonreí.
Me sonreí porque es cierto, pero no porque no tengamos futuro, si no porque se robaron las platas de las vías, de las carreteras, de los puentes, porque la infraestructura de este país esta a medias, o mejor está en los bolsillos de aquellos que consideran que la nación es solo un concepto ajeno.
Pero no solo es un país inviable, también es un país sin campo, porque ademas que no hay vías (y las pocas que hay se las lleva cualquier aguacero) para sacar lo que nuestros campesinos siembran, también los subsidios que deberían hacer competitivo a aquel que no tiene para una manguera terminaron en manos de los ricos que parcelaron y parcelaron, con el ojo complaciente de aquellos que debían favores y hoy en día consideran político el crimen de repartir tal cual Papa Noel en Navidad el dinero publico.
Pero también es un país insalubre, porque ademas de que no hay vías ni campo, tampoco tenemos salud, porque resultó que los grandes empresarios de la salud también nos robaban lo mas básico que podemos tener, el derecho a que nos curen y no nos dejen morir en la puerta de un hospital sin camas, sin médicos, sin medicinas.
Y también es un país inundado, en el que año tras año nos llega el agua al cuello, mientras otros se toman foto y hablan de Región Caribe, como si eso sirviera para cerrar las previsibles emergencias, los previsibles boquetes, como si sirviera para secar las casas de la gente que le come cuento al hijo de puta de turno, que le lleva mercaditos y se vanagloria en su desgracia, porque le sirve, porque ese es su negocio.
Y es que de tanto robarnos ya no nos queda nada, se robaron los puertos, se robaron las elecciones, se robaron la ciudad, se robaron nuestras convicciones, se robaron la plata de las emergencias, se robaron nuestro dinero en los bancos, se robaron nuestros sueños y al final nos dicen que queda nuestra dignidad.
¿Y dignidad para que, si de eso no comemos?
*Canción recomendada para hoy: Thief in the night – Kiss
Cayeron los Nule, llegaron a Bogotá y con eso se acabará por fin la corrupción de este país.
Todos sabemos que no es cierto, que los Nule si acaso pagarán cárcel, que el montón de funcionarios públicos que ellos mencionaran dirán que como creerle al testimonio de unos criminales terribles como ellos, que desfalcaron al país y tumbaron a medio mundo.
Y si, por supuesto, los Nule se feriaron a medio país, despilfarraron dinero a manos llenas y se dieron los lujos que solo… los políticos de este país se dan.
Pero un momento, es que los Nule no eran políticos luego?, hombre, pero si su papá es una de las cartas políticas de los Char (si, los del Junior, si, los de la alcaldía, si el esposo de la prima/hermana, si los de las Olímpicas), si su familia siempre ha sido de las mas prestantes de esta ciudad y probablemente ya conocían Dubai, tenían carros lujosos y seguramente ya una que otra avioneta propia tendrían.
Porque los Nule son de la misma especie que los Char, que los Name, que los Gerlein, y a pesar de la distancia, no son tan diferentes de los Moreno, de hecho la única diferencia es que son mas ingenuos.
Ingenuos porque no supieron esconder, como hacen los políticos, sus artimañas para desfalcar al estado, no supieron hacer sus contratos fuertemente cubiertos, para que ninguna grieta legal permita que termines preso, así sea de casa por cárcel, así sea en “Tolemaida Resort”. No supieron preguntarle a sus papás, tíos o socios politicos como es que se jugaba con nuestro dinero.
Y al final los Nule solo terminan siendo unos tipos ingenuos, pésimos administradores y que entraron en un juego para el que no estaban preparados, el del desfalco en los altos niveles, el que genera toda la pobreza, violencia y desgracias de un país que no se levanta porque siempre atinamos a escoger las mismas ratas de siempre.
Que bueno sería que los Nule se pudrieran en la cárcel, pero mas bueno sería que todas esas mafias políticas se hundieran con ellos, que supiéramos como desde la misma presidencia también se reparten comisiones, que supiéramos como la izquierda de este país es mas ratera que la misma derecha, y que bueno sería que el escándalo de los perversos Nule no oculte otros, también vergonzosos como el Agro Ingreso Seguro, en el que todos van a salir limpios.
Pero no, al final todas caerán de pie.
Como siempre.
*Canción recomendada para hoy: Policy of Truth – Depeche Mode
¿Sabían ustedes que eso de la Batalla de Boyaca no fue en realidad una Batalla?.
Para nada, en realidad fue una escaramuza pendeja en la que medio se pelearon y en la que en seguida las tropas realistas se rindieron. Batalla la del Pantano de Vargas, donde hubo muertos, sangre, mutilados y todas esas escenas dantescas que la guerra nos suele brindar y que con el tiempo hace héroes, mártires e himnos nacionales.
Por eso tal vez La Batalla de Boyaca sea el primer falso positivo de la historia de Colombia.
Y como la historia tiene un humor raro, hoy se posesiona Juan Manuel Santos y se nos va Alvaro Uribe Velez, represidente de este país, para algunos el mejor de nuestra historia republicana, segundo libertador, la reencarnación de Bolívar y el Mesías prometido.
Bastante hemos hablado de Uribe en este blog, que los crímenes de estado llamados Falsos Positivos, que la repartición de notarias, que los negocios de los hijos, que al apoyo paramilitar, que la crisis con Venezuela, que usar la constitución como papel higiénico, que Raul Reyes y la invasión de territorio extranjero, que el estado de opinión sobre el estado de derecho, que las chuzaDAS, que… un largo etcetera de mas cosas malas que buenas, pero que al final nos muestra a Uribe como el gran capataz de un país que fue manejado como una finca y que lo deja a el por encima del bien y del mal. Demostrando un liderazgo impresionante que no habíamos visto en este país.
Porque nada mas nos había tocado verlo en la Alemania de la segunda guerra mundial.
¿Que se viene con Santos? Mas de lo mismo, porque este es un país que se reinventa para mantener su régimen y al final de cuentas si uno lo piensa bien, Uribe no es el dueño de este país, sino su capataz y por mas que nos vanagloriemos de que ahora si podemos ir a nuestras fincas (si usted tiene finca o no se la quitaron los paracos) en nuestros carros (si usted tiene carro y no esta desempleado, subempleado y gana lo suficiente para pagar la gasolina y los peajes de unas carreteras vueltas mierda), lo único cierto es que el país sigue siendo la olla de inequidades que siempre ha sido y siempre será.
Al final la historia juzgará.
Mentiras, ya juzgó.
Y perdió el pueblo.
(Imagen tomada del Facebook de @Vladdo con su permiso)
*Canción recomendada para hoy: Policy of truth – Depeche Mode
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