Yo no me llamo (56)
Hace poco entregaron los premios India Catalina.
No se quien ganó.
Tampoco me importa.
Y no me importa porque cada vez que por esas cosas de la vida veo algo de televisión colombiana me encuentro sumergido en esa sensación de vergüenza ajena, como cuando un familiar tuyo está metiendo la pata y tu solo esperas que los demás que están al lado no se den cuenta. Pero si se dan.
Y si se dan porque cualquier Boliviano puede ver televisión colombiana y tengo el presentimiento que el mas pobre canal de cualquier provincia boliviana tiene mejor programación que nosotros.
Por un lado tenemos noticieros y programas periodísticos amarillistas y escandalosos con fuertes infulas de novelón, por otro novelas estúpidas que a veces se les da por ser comedias, otras por ser peor que un culebrón de esos que hacen los venezolanos y para coronar la cereza tenemos comedias o series tontas y ramplonas, con… infulas de de novelas también.
Y si llegamos a los realities entonces empiezo a entender todo.
Lo entiendo porque en realidad la TV que vemos en Colombia es lo que nuestro pueblo paga por ver, porque eso es lo que somos, lo que aspiramos y no hay mas.
El principal reality de la TV Colombiana es uno llamado “Yo me llamo”, donde se premia al mejor imitador de alguna figura musical y 3 jueces escogen.
Ok, no está mal, pero en realidad cuando uno empieza a verlo no sabe si reír o llorar, y por varias razones.
Una de ellas es que el show en realidad no está en que tal imitan si no en 3 jueces que se pelean quien luce mas ridículo pero que obviamente gana una momia con infulas de diva y cuyas pieles que se mueven entre esos huesos como amarrados por alguna cirugía que logra que a pesar de los siglos que han pasado pueda “erizarse” cuando algún cantante logra emocionarla.
Otra es que en vez de limitarse al simple de hecho de la imitación, le meten un cuento de drama personal, contando la vida de cada personaje, que vuelve a lo que comentamos en un principio, nuestra TV tiende a novelizar todo porque es lo que vende, incluso el mas banal concurso de talento.
¿Talento dije?, pues esa es la ultima razón.
Porque es que obviamente un imitador tiene su gracia, lo que en el fondo es un talento, pero un talento menor, el de intentar ser alguien que no se es, en el tratar de alcanzar una fama disminuida y fingida a través de los méritos de otro y por eso entiendo porque nos gusta a los colombianos el programita.
Nos gusta porque preferimos el camino de imitar a los que han triunfado antes que tomar el difícil camino de ser auténticos, porque al final de cuentas es como cuando haces las tareas del colegio o publicas un super articulo de Social Media en Internet: Vas donde el man que si sabe, copias y pegas.
Entonces llegamos hasta el nivel de elevar a héroe nacional y llamar talentoso a un imitador que simplemente participa en la banalidad de un concurso que debería ser de mediana importancia, a un tipo cuyo merito es robarle a otro, no ser original, pero que lo logra porque es una muestra de lo que somos.
Y de lo que nos sentimos orgullosos.
*Canción recomendada para hoy: Charmless Man – Blur






















Comentarios recientes